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Los europeos tiramos 89 millones de toneladas de comida al año

Sostenible
28-11-2011

La IX jornada de Prevención de los Residuos Municipal, organizada por la Agencia de Residuos de Cataluña en Barcelona, ha puesto de relieve los grandes costes económicos y ambientales del derroche alimentario. Al mismo tiempo, se han definido los métodos de prevención como un instrumento clave para mitigar este problema, sin olvidar otras políticas y estrategias complementarias. También se ha puesto de manifiesto la paradoja que representa la coexistencia del despilfarro y el hambre.

La dimensión de un problema
Patrice Gruszkowski, miembro de la dirección general de Medio Ambiente de la Comisión Europea (CE) ha puesto sobre la mesa unas cifras impactantes, provenientes del estudio Food Waste in the EU. Según esta fuente, cada año en la Unión Europea se tiran 89 millones de toneladas de comida. Esto representa unos 180 kg anuales por persona.

Por otra parte, la mayor parte de esta comida procede de los hogares, con un 42% del total. La repercusión del derroche alimentario para la economía doméstica es el 25% del valor de las compras que hacen las personas. Gruszkowski subrayó que un 60% de este derroche se podría evitar. Añadió también que los datos del estudio están hechos a partir de estimaciones y no de estadísticas.

El director de la Agencia de Residuos de Cataluña, Josep Maria Tost, ha situado Catalunya en este conjunto con el dato de 35kg por persona al año. Y subrayó que "la responsabilidad del derroche alimentario la tiene sobre todo el ciudadano". Un 58% de los alimentos lanzados en nuestro país proviene de los hogares.

Instrumentos de lucha
Tristram Stuart, escritor e investigador asociado de la Universidad de Sussex (Inglaterra) ha dicho que "producimos más alimentos de los que la humanidad necesita y en cambio hay hambre". Destacó dos causas para esta situación: la distribución y el despilfarro en los países ricos.

Stuart es activista contra el despilfarro alimentario y ha adquirido fama mundial con el libro Waste: Uncovering the Global Food Scandal, traducido al castellano como Despilfarro: el escándalo global de la comida. Explicó en su intervención el papel negativo de la gran distribución alimentaria y ha propuesto la transparencia como instrumento de lucha para exponer las malas prácticas en la opinión pública. "Si conseguimos que la sociedad lo haga inaceptable, ya habremos entrado en la solución del problema", manifestó.

Todos los participantes han estado de acuerdo en hacer énfasis en la prevención a diferentes escalas. Paco Muñoz, técnico de la Oficina de Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), refiriéndose a un estudio realizado en esta universidad, ha incidido en la importancia de hacer tomar conciencia sobre la fracción orgánica. "Una fracción olvidada", dijo. En la UAB, Un 42% de esta fracción está compuesta por alimentos. Muñoz ha propuesto hacer mejores diagnósticos para conocer más a fondo el problema e integrar el tema en las políticas de responsabilidad social corporativa de la UAB y de las empresas concesionarias de servicios que operan en el recinto universitario.

Alfred Vara jefe del departamento de Prevención de la Agencia de Residuos de Cataluña ha afirmado que los Planes locales de prevención de residuos son la "primera herramienta" para luchar contra el problema en discusión en esta jornada. Actualmente hay 22 de aprobados en varios municipios que representan un 34% de la población de Cataluña.

La voz de los agentes
La jornada ha incluido un vivo debate protagonizado por varios agentes relacionados con el mundo de la alimentación. Han participado Francesc Giró, adjunto a dirección de la Agencia de Residuos de Cataluña; Santiago Olivares, ingeniero de packaging de Nestlé; Rafael G. Herrero, responsable de gestión de residuos de Carrefour, Josep Maria Torres, director de calidad y asesoramiento técnico en la restauración del Gremio de Restauración de Barcelona, y Sonia Nuñez, coordinadora de la organización Caliu, espacio de acogida. De manera no prevista se ha incorporado al debate la conocida restauradora Ada Parellada, que ha aportado la experiencia de la práctica cotidiana en la cocina de un establecimiento. El debate ha sido moderado por el periodista de TVC, especializado en economía, Alberto Closas.

Los representantes de las multinacionales han explicado su política corporativa en relación al despilfarro defendiendo que es un objetivo que hay que evitar, si bien han destacado la necesidad de servir a los productos "en las mejores condiciones para los clientes". Un objetivo que, según ellos, implica priorizar siempre la seguridad alimentaria y, ante la duda, retirar stock para eliminar cualquier problema para la salud.

Sonia Nuñez, desde el punto de vista de una organización que ayuda a las personas en dificultades, ha puesto el contrapunto recordando el aumento del riesgo de pobreza alimentaria en Barcelona "que se ha duplicado entre 2006 y 2010". Nuñez, en un momento del debate, ha interpelado las empresas: "¿por qué no nos ayudáis?". Las grandes distribuidoras colaboran sólo con grandes organizaciones como el Banco de los Alimentos. La principal crítica que reciben las compañías es que tienen un concepto de seguridad demasiado estricto.

Otro asunto del debate ha sido como establecer protocolos de relación entre las organizaciones de ayuda con tiendas y supermercados más pequeños, lo que multiplicaría las posibilidades de comida sobrante y en buen estado en beneficio de los necesitados. Desde el público se han apuntado posibilidades como, por ejemplo el uso de herramientas TIC, preferentemente google maps o twitter.

Los restauradores han hablado del esfuerzo que hacen los establecimientos para aprovechar lo mejor posible la comida pero no han escondido que esto tiene limitaciones. Ada Parellada ha propuesto una idea y una reflexión. La idea: hacer diferentes tamaños de platos con cantidades adaptadas al hambre del consumidor y no una medida estándar, para evitar el fenómeno de las sobras. La reflexión ha tocado el aspecto cultural del derroche: "hemos pasado de la posguerra en la sobreabundancia".

Algunas iniciativas
La jornada ha permitido conocer experiencias concretas orientadas a minimizar el despilfarro. Montserrat Gil de Bernabé, directora general de Mercabarna, explicó que el 20% de la comida del Banco de los Alimentos proviene del gran mercado central de Barcelona y de la implicación de las empresas que trabajan en este abastecimiento. Por su parte, Carlos Vázquez, jefe de gestión de residuos del Ayuntamiento de Barcelona ha hablado de la introducción, como vector importante, del derroche alimentario en el Plan de prevención de residuos de la ciudad. Lourdes Oliveras, consejera de Medio Ambiente del Consejo Comarcal de la Anoia ha explicado la campaña Recíclate en la cocina.

Hilke Bos Brouwers, de la Universidad de Wageningen, los Países Bajos, ha descrito a grandes rasgos el plan de prevención de residuos alimentarios en ese país que tiene como objetivo una reducción del 20% en un plazo relativamente corto: en 2015. Dimitra Rappou, responsable de la oficina de prevención de residuos de North London Waste Authority, por su parte, detalló los elementos principales de la campaña Love Food Hate Waste que se ha desplegado en Londres por todos los medios: actividades, fiestas , visitas casa por casa, redes sociales, y que ha alcanzado, según los últimos resultados, un 59% de reducción de los residuos alimenticios provenientes del derroche. Gran Bretaña ocupa el primer lugar en Europa del ranking de países que más comida tiran.

La jornada se cerró con el revuelo de alimentos, un taller de cocina animado por Isma Prados, destinado a adquirir habilidades en la preparación de platos a partir de restos.