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Socioecólogo, Director general de ERF
17-01-2012
Rotondas, semáforos y tréboles
Los cruces viarios, simplistas o complicados en exceso, son una metáfora del sistema

Detesto las rotondas. La mayoría de ellas, quiero decir. Son un buen invento a menudo mal aplicado. Fueron concebidas por el Transport Research Laboratory británico en los años sesenta. Sus roundabout fueron una sensata manera de ordenar los cruces en lugares sin excesivo tráfico y con un número más o menos equivalente de las distintas opciones de giro. Llegas, entras y sales sin grandes esperas ni discusiones por la preferencia de paso. Un hallazgo genial y constructivamente barato.

Pero aplicado en lugares de circulación intensa o con frecuencias de giro muy sesgadas hacia una determinada opción acaban resultando una pesadilla. Hace poco, nuestros cruces eran un calvario peligroso. Hasta que comenzó su semaforización. Una solución cara y, en muchos casos, no demasiado buena: quienes esperan en rojo se desesperan cuando no hay nadie para pasar en verde. Llegaron luego los cruces a diferente nivel, con sus correspondientes tréboles de enlace. Una solución eficaz, pero más cara aún y paisajísticamente objetable.

Hasta que, con treinta años de retraso, descubrimos las rotondas. Ahora las hay en todas partes, incluso donde no hacen falta alguna. O bien donde no son la solución más idónea. En las carreteras francesas constituyen un tormento; las nuestras van en camino. ¿Por qué nos cuesta tanto analizar los problemas uno por uno y aplicar en cada caso lo que toca: cruce simple, rotonda, semáforo, trébol a diferente nivel...?

La complejidad y la diversidad se dan la mano. El simplismo genera complicación. Los cruces viarios son una metáfora de nuestra realidad global. Hay diferentes soluciones para situaciones distintas. Y todas pueden inscribirse bien en el territorio o llegar a ser un bodrio estético. Pero nos empecinamos en entender la racionalización o la globalización como opciones uniformizadotas y, encima, feas. Es al revés. En las carreteras, en la organización social y en la actividad económica. En la vida, de hecho.

*Artículo publicado en El Periódico de Catalunya