Según datos de la consultora Idate, el mercado mundial de las telecomunicaciones (fijas, móviles, internet...) emite unos 180 millones de toneladas anuales de CO2 (un usuario de móvil europeo emite de media 17 kg de CO2 anuales), una cifra bastante razonable si tenemos en cuenta que este sector representa el 2% del PIB mundial.
Por tanto, la telefonía móvil no es, ni mucho menos, la industria más contaminante, pero parece dispuesta a mejorar su huella ecológica. Durante el Mobile World Congress 2009, celebrado la semana pasada en Barcelona, se han podido conocer algunas iniciativas que, al menos, ayudarán a los fabricantes a dar este toque de "barniz verde" que mejora las ventas entre los consumidores más concienciados.

Materiales reciclados
Uno de los ejemplos más claros es el Samsung Blue Earth (su nombre ya es toda una declaración de intenciones), un teléfono fabricado con plástico reciclado que incorpora unos paneles solares para cargar la batería. Dice la compañía coreana que basta con poner diez minutos el aparato al sol para poder hacer una llamada de tres. Además, el Blue Earth dispone de un podòmetre que contando los pasos que realiza su propietario y le informa mediante una aplicación del CO2 que ha ahorrado al "planeta azul" (y los árboles que ha salvado!) Para no desplazarse en coche.

También Motorola ha presentado un móvil no sólo hecho con plástico reciclado-el fabricante dice que con botellas de agua-, sino también plenamente reciclable, el Motorola W233, el primer teléfono "libre de carbono". El aparato está certificado por carbonfund.org, y la compañía se ha comprometido a compensar todo el CO2 que se emita en la fabricación y distribución de este móvil plantando árboles e invirtiendo en energías renovables.
El año pasado, también en Barcelona, el fabricante finlandés Nokia presentó Remade, un prototipo de teléfono móvil hecho 100% con material reciclado (latas, botellas de plástico y ruedas de coche) y bajo consumo energético, que pretendía ser el punto de partida de una nueva manera de fabricar teléfonos más respetuosa con el planeta.
Uno para todos, y más eficiente
Pero más allá de gadgets más o menos ecológicos, la gran noticia del congreso ha sido el anuncio de la próxima llegada de un gestor único para todos los móviles. Finalmente (han tardado más de diez años en hacerlo), la industria se puso de acuerdo y en un par de años podremos usar el mismo cargador para todas las marcas, que además será "altamente eficiente" y reducirá el gasto de energía hasta un 50%.

Y siguiendo con los cargadores, en Barcelona también se han podido ver en acción ingenios como Solio, un dispositivo solar capaz de dar vida a las baterías de teléfonos móviles, reproductores de música, cámaras digitales, consolas portátiles y cualquier aparato electrónico que queramos conectar.
De hecho, y sin ánimo de quitar mérito a los esfuerzos de la industria para reciclar-se (nunca mejor dicho) y ser más respetuosa con el medio, este paso hacia el uso de materiales reciclados y fuentes de energía renovable (sobre todo la solar) en los teléfonos móviles es casi bien una necesidad para el sector si quiere seguir creciendo y ganando usuarios. Por una parte, incorporar materiales reciclados (o incluso hacer cosas tan sencillas como reducir el volumen del embalaje de los teléfonos móviles) ayuda a reducir costes. Y del otro, en las zonas más pobres del planeta, allí donde la industria ve millones de potenciales clientes (puede que los últimos que queden por captar), el acceso a la electricidad es limitado o prácticamente nulo.